A pesar de su éxito y fortuna, este londinense, que hoy cumple 20 años, tiene muy claro lo que quiere en la vida
En el mundo fantástico y sobrenatural que se esconde en los libros y en el cine, Daniel Radcliffe es Harry Potter, un niño con poderes. Sin embargo, en la vida real es un veinteañero que toca el bajo y desea dar vida a otros personajes.
Radcliffe, quien hoy cumple 20 años, no quiere ser sólo el chico que ha pasado su infancia en el colegio de magia Hogwarts, pues ahora quiere encarnar nuevos personajes que reflejen la complejidad del mundo de los mortales.
Para Radcliffe, “la gente siempre recordará a Harry (Potter)”, pero está convencido de que si trabaja “lo suficientemente duro, otros personajes también se fijarán en su mente”.
Además, acepta el fin de la adolescencia con calma. “No es nada especial, no tengo grandes planes”, reveló poco antes del estreno de Harry Potter y el misterio del príncipe (2009). En él hay nuevamente una escena romántica. Y no es sólo por sus besos en pantalla que se ve al antes inocente aprendiz de mago cada vez más en el lugar de galán.
“Uno pisa la alfombra roja y los fans chillan y te encuentran atractivo”, observó el actor. Pero ésta es sólo una cara de él, según reveló: “Mi otra cara se sienta ocho horas a oscuras en la sala, frente al televisor, a mirar críquet en ropa interior con un plato de espaguetti en el regazo. Seguro eso no les gusta tanto a las mujeres.”
Los datos sobre su vida amorosa son contradictorios. En el último tiempo se describió a sí mismo como un soltero tímido, aunque luego dijo varias veces que le gustaría pasar más tiempo con su novia Laura O’Toole, de 24 años, a quien conoció durante los ensayos de la obra teatral Equus.
Este londinense ha demostrado tener gran capacidad y flexibilidad interpretativa: ha participando en series de televisión como David Copperfield (1991) y My Boy Jack (2007), como actor secundario en la película The Tailor of Panamá (2001) y en el cine independiente filmó December Boys (2007). Además de la obra antes mencionada, en la que se desnudó a los 17 años sobre el escenario de un teatro en el West End de Londres.
Ha sido nominado a 19 premios de la industria del cine, teatro y televisión, de los que ganó 11, unos de niño y otros de adolescente.
El más destacado es el de Mejor Interpretación Masculina de los National Movie Awards, por su papel en Harry Potter y la orden del fénix (2007).
Aunque a su personaje Harry Potter aún le quedan dos películas más, la primera y segunda parte del último libro, Harry Potter and the Deathly Hallows (2011), Radcliffe está embarcado en otro proyecto, basado en hechos reales y con alta carga interpretativa.
En Journey Is The Destination, dirigida por la canadiense Bronwen Hughes, el actor se convertirá en el reportero gráfico británico Dan Eldon, que fue asesinado en Mogadiscio en los años 90 del siglo pasado por una multitud enfurecida.
Daniel no podía vivir en una eterna niñez, aunque no se ha desencantado de la historia que protagonizó por primera vez hace ocho años, y a pesar de sus poderes ha mantenido los pies en la tierra.
“No es que la gente no quiera que crezca. Les molesta que crezca de manera normal. Preferirían que lo hiciera de manera salvaje y estampando coches”, considera.
A diferencia de muchas estrellas mayores que él, Radcliffe resulta aún modesto y sensato y los aires de divo le son ajenos. En cambio, a veces habla como una catarata, cambiando a menudo de registro, puede ser bastante gracioso y sus gestos y mímica recuerdan a ratos al actor Robin Williams.
Tras la estrella de cine en la que se ha convertido Radcliffe, que figura en la lista de los jóvenes más ricos del mundo, vive un chico amante de la literatura y de la música rock, que además disfruta tocando el bajo.
Respecto a sus gustos, se muestra flexible. A veces dice que le gustan todas las mujeres, otras habla de su debilidad por las pelirrojas.
Cuando Dan, como lo llaman sus amigos, no está delante de la cámara o sobre un escenario, es como muchos otros jóvenes de su edad. Además del críquet, le encantan las carreras de Fórmula 1 y es un fiel seguidor del equipo de futbol Fulham.
Además de su popularidad y fortuna, estimada en más de 42 millones de dólares, le lleva a sus coetáneos algunas ventajas más. Su retrato, por ejemplo, está colgado en la National Portrait Gallery de Londres y está eternizado en el famoso museo de figuras de cera de Madame Tussauds.
A todo esto, Radcliffe jamás se postuló para el papel de aprendiz de mago. Chris Columbus, el director de la primera película de Potter, lo había visto en la serie de la cadena británica BBC David Copperfield y se dijo: “Lo quiero en mi filme”.
Los críticos estaban entusiasmados y Rowling, encantada. “Es como si hubiera reencontrado a mi hijo perdido”, afirmó la escritora en ese entonces.
Cuando su carrera con Harry Potter se termine, Radcliffe quiere seguir actuando. “Es más, todo el tiempo que pueda.”
A pesar de su éxito y fortuna, este londinense, que hoy cumple 20 años, tiene muy claro lo que quiere en la vida
En el mundo fantástico y sobrenatural que se esconde en los libros y en el cine, Daniel Radcliffe es Harry Potter, un niño con poderes. Sin embargo, en la vida real es un veinteañero que toca el bajo y desea dar vida a otros personajes.
Radcliffe, quien hoy cumple 20 años, no quiere ser sólo el chico que ha pasado su infancia en el colegio de magia Hogwarts, pues ahora quiere encarnar nuevos personajes que reflejen la complejidad del mundo de los mortales.
Para Radcliffe, “la gente siempre recordará a Harry (Potter)”, pero está convencido de que si trabaja “lo suficientemente duro, otros personajes también se fijarán en su mente”.
Además, acepta el fin de la adolescencia con calma. “No es nada especial, no tengo grandes planes”, reveló poco antes del estreno de Harry Potter y el misterio del príncipe (2009). En él hay nuevamente una escena romántica. Y no es sólo por sus besos en pantalla que se ve al antes inocente aprendiz de mago cada vez más en el lugar de galán.
“Uno pisa la alfombra roja y los fans chillan y te encuentran atractivo”, observó el actor. Pero ésta es sólo una cara de él, según reveló: “Mi otra cara se sienta ocho horas a oscuras en la sala, frente al televisor, a mirar críquet en ropa interior con un plato de espaguetti en el regazo. Seguro eso no les gusta tanto a las mujeres.”
Los datos sobre su vida amorosa son contradictorios. En el último tiempo se describió a sí mismo como un soltero tímido, aunque luego dijo varias veces que le gustaría pasar más tiempo con su novia Laura O’Toole, de 24 años, a quien conoció durante los ensayos de la obra teatral Equus.
Este londinense ha demostrado tener gran capacidad y flexibilidad interpretativa: ha participando en series de televisión como David Copperfield (1991) y My Boy Jack (2007), como actor secundario en la película The Tailor of Panamá (2001) y en el cine independiente filmó December Boys (2007). Además de la obra antes mencionada, en la que se desnudó a los 17 años sobre el escenario de un teatro en el West End de Londres.
Ha sido nominado a 19 premios de la industria del cine, teatro y televisión, de los que ganó 11, unos de niño y otros de adolescente.

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