El miércoles se estrenó ya la sexta entrega de la saga cinematográfica de Harry Potter
17.07.09
En realidad, El misterio del Príncipe tendría que haber llegado a nuestras pantallas en Navidades pero su productora, la Warner Bros, la aparición de cuyo sello, envejecido como si fuera hierro de las columnas del colegio Hogwarts, provocó los primeros aplausos entre quienes casi llenaban las salas en la sesión de media tarde, prefirió retrasar su estreno hasta el verano para que no coincidiera de ninguna de las maneras con el de la primera entrega de otra saga fantástica que como libro arrasa en las librerías y como serie de películas parece tener asegurado el éxito planetario: ¡Crepúsculo! naturalmente, la historia de amor, deseo y mordiscos protagonizada por una muchacha inteligente pero meramente mortal y el vampiro más pálido, esbelto y bondadoso de la galaxia. Historia de amor, deseo y mordiscos acechada por una tribu de nosferatus de los de toda la vida, de esos que se alimentan de sangre verdadera y no admiten ni Dios ni Amo ni Ley ni Bandera. La Warner Bros presenta batalla en toda regla contra las siguientes adaptaciones cinematográficas de las novelas de Stephenie Meyer cuyo segundo capítulo, Luna llena, tiene fecha de entrada en salas el 4 de diciembre. Los productores de Harry Potter desconfían absolutamente de ganar la guerra en el campo del DVD, pues las cifras de ventas llevan cayendo en picado desde el año 2007 así que han elaborado una poderosa estrategia que incluye el desdoblar en dos la adaptación del último libro de J. K.Rowling, Harry Potter y las reliquias de la muerte. Según los altos mandatarios de la productora de Casablanca y otros clásicos de la Historia del Cine, era «la mejor solución para respetar la intensidad de la obra». También para seguir exprimiendo el oro líquido de la taquilla. Que Harry, Hermione, Ron, Dumbledore, el Príncipe mestizo y, por supuesto, Voldemort, el Señor oscuro, tienen todavía un atractivo feroz entre los suyos lo prueban las impresionantes colas que se formaron en los cines antes de la sesión de noche, a pesar de que la película dura dos horas y casi treinta minutos. Como prueba también de su tirón, los 96 comentarios añadidos antes de la misma mañana del jueves en la mega página Hogwarts Blogs, incluido el de un desesperado fan argentino que rogaba a los demás blogueros dejaran de contar el filme pues en su país no se estrena hasta el 23 de julio. Sin embargo, la Warner no las tiene todas consigo tras haberse gastado en este Misterio del Príncipe 250 millones de dólares, unos 180 millones de euros.
Cien millones en promoción
Por eso, para asegurarse el éxito galáctico, los productores, según fuentes de Los Angeles Times, han destinado 150 millones de dólares, 107 de euros, para la publicidad y la campaña promocional, campaña que ha incluido un estreno colosal en Londres y entrevistas privadísimas de los grandes medios con los actores.
Todo ello con la aprobación de J.K. Rowling, que controla todos y cada uno de los pasos dados por los adaptadores cinematográficos, los jefes de casting, los directores de iluminación y los propios realizadores. No le gusta a la escritora que sus libros se desvirtuen al ser puestos en movimiento en la pantalla. Cuentan que exige fidelidad máxima a su letra impresa. Pero, a decir verdad, decenas de subtramas de Harry Potter y el misterio del Príncipe han quedado bajo llave en el cajón. De hecho, el guionista Steve Kloves parece haber preferido los enredos amorosos del trío -con la inclusión de Ginny para Harry y de una fan(ática) para Ron- antes que penetrar en los oscuros mundos de la juventud del Señor Sombrío. Sin embargo, hay que reconocer que el comienzo, con los mortífagos atacando Londres, destrozando el puente del Millenium, es digno de películas como 28 días después (Danny Boyle) o 28 semanas después (Juan Carlos Fresnedillo). La digitalización es demasiado plomiza en el juego de quidditch pero la creación y animación de los Inferi (seis meses de trabajo de 25 artistas para dos minutos de película) luce apasionante pues a pesar de ser muertos vivientes subacuáticos poseen una elegancia letal que nunca tendrá un vulgar zombie.
La dualidad
Harry Potter y el misterio del Príncipe empieza a explorar la extraña y bella ambigüedad de todos los seres que habitan Hogwarts (un Hogwarts cada vez más sombrío). No sólo la del apabullante Severus Snape sino también la del profesor emérito de pociones, el recién llegado pero antiguo ¿amigo? Horace Slurghon. Pronto, en posteriores capítulos, habremos de vérnoslas con el tenebroso pasado del propio y hasta ahora venerable Albus Dumbledore y el mismo Harry descubrirá el Mal que anida en su alma (en esta sexta entrega ya tiene un chispazo de ello cuando en el combate con Draco le vence provocándole heridas irreversibles para un humano normal). Sin embargo, David Yates, director de los tres títulos finales y de La Orden del Fénix, no logra igualar el punto de negrura moral y tinieblas conseguido por Cuarón en El prisionero de Azkabán.



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